Bienvenidos Estas son las Crónicas de una ciudad dominada por la Furia, el Odio y muchísimas cosas más, pero hay una salida se puede resistir! Aquí encontraras historias de muchos que al igual que yo estan soportando todo esto, tambien estan nuestros aciertos y de nuestras derrotas, mi Nombre es Vector y bienvenido a las Crónicas de Fuego!
Bajo la Sombra de "Odio"
Ya el sol empieza a caer… comienza el momento más esperado por muchos: la noche se apodera de la ciudad; yo termino mi jornada de todos los días para empezar a disfrutar de las calles con mi amada patineta. Los límites los pongo yo. Espero sólo llegar a la plaza y a arrancar. Llamo a mis amigos; varios de ellos ya están saliendo. Esta noche será genial, tengo que pagar la deuda que dejé en el asfalto la otra noche…
Pero esta noche está distinta; hay tensión en el ambiente. No sé por qué, pero todo está peor que nunca y tengo la sensación de que la plaza está más lejos de lo habitual, algo me dice que esto no es normal, como si tuviera un sexto sentido el cual me informara lo que está sucediendo. Bueno, no debe ser algo del otro mundo en un sitio tan caótico como esta ciudad donde todos los días hay algo nuevo. Ya no es extraño todo esto. Pareciera que en el fondo de las entrañas de la ciudad se estuviera gestando algo ¡Realmente no quisiera saber qué es!
A pocas cuadras de llegar a la plaza veo cómo la gente empieza a salir de sus carros. Algunos huyen corriendo, otros gritan y muchos se acercan para ver lo parece ser una protesta ¡Rayoooooooos! Ya entendí… Cada vez que hay una manifestación la ciudad se transforma. Todo se pone peor y para rematar esta noche no voy a poder patinar; pero por simple curiosidad me acerco a ver quien está manifestando. Al aproximarme noto cómo varios policías están interviniendo en la protesta, incluso algunos empiezan a golpear a los manifestantes. Hay muchos jóvenes. No sé por qué, pero nadie hace nada y a mí me da miedo meterme a ayudar. Los minutos pasan y el espectáculo aumenta en sangre, la gente empieza a meterse pero pareciera que el Odio volviera ciegos a los policías. No quiero imaginarme lo que les debe estar doliendo a los panas. Al final pareciera que el cansancio les ganó la partida y a los minutos dejan de golpear a la gente; se van como si nada, como si fueran unos zombis que saciaron su sed de sangre…
Al final pude acercarme para ayudarlos al menos a levantarse. Algunos hasta fueron llevados al hospital por las heridas. Alrededor todo seguía normal como si nada hubiese pasado; otros empezaron de nuevo a levantar sus pancartas que, para mi sorpresa, no eran de ninguna denuncia; nada más decían: “Jesús es el camino, la verdad y la vida…” Increíblemente duraron unas horas más, a pesar de las heridas y los dolores... Al irme uno de los hombres de dijo: “gracias por ayudarnos muchacho, gracias por ayudarnos a demostrar que podemos salir de las sombras del Odio en que vivimos en esta ciudad ¡Dios te bendiga!”
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



0 comentarios:
Publicar un comentario