Bienvenidos Estas son las Crónicas de una ciudad dominada por la Furia, el Odio y muchísimas cosas más, pero hay una salida se puede resistir! Aquí encontraras historias de muchos que al igual que yo estan soportando todo esto, tambien estan nuestros aciertos y de nuestras derrotas, mi Nombre es Vector y bienvenido a las Crónicas de Fuego!

Bajo la Sombra de "Indiferencia"

Jueves 5:00 a.m.
 
     Como todos días, mi jornada empieza con el sonido del despertador de mi
celular. Lo primero que llega a  mis oídos es Freddy Mercury cantando “We Are The Champions!, y pienso cuándo dejará de gustarme esa música que, más allá de levantarme, sólo me alienta  a seguir durmiendo, así que hasta que no escucho la voz incansable de mi madre diciéndome:  “Levántate que vas a llegar tarde a la Universidad”, no abro mis ojos. Quizás tiene horas llamándome; pero ésta  es la primera de las muchas vecesque la  escucharé antes de pararme. Juro que si pudiera escoger entre estudiar y dormir, dormiría el resto de mi vida; o al menos eso creo...

   Preferiría quedarme en este mundo donde la almohada me aconseja, el colchón me apoya, y de vez en cuando la cobija me abraza; pero la triste realidad vuelve a mis oídos al escuchar nuevamente el “levántate” de mi madre. Ya termino de despertar, porque pase lo pase el país de los sueños no va a volver hasta la próxima vez. No tengo ganas ¡pero hay que pararse!, antes que mi madre… “Levántate que vas a llegar tarde a la Universidad”…¡Demasiado tarde, algunas veces pienso que mamá vino con un despertador genético!...
  Al fin estoy despierto, frente al lavamanos, y mientras me lavo la cara, recuerdo  el examen que tengo a primera hora. Estudié lo que entendí … ¡Espero que Dios me ayude; recuerdo tengo que orar! Luego de bañarme, tomaré unos minutos para eso! Después del examen tengo que ir a la biblioteca, y por ultimo reunirme con unos panas, etc.
   Me baño y ha llegado el momento de leer y orar. A mi mente vienen muchas cosas, muchas dudas; pero deseo ser como Él. Al leer encuentro otro mundo, un Reino del cual soy Embajador. Quisiera seguir allí, pero los minutos pasan y no tienen piedad… ¡tampoco los profesores! Al bajar saludo a todos, me despido de mis padres, me pongo mis audífonos ¡y listo, a la Universidad!

6:30 a.m.

   A lo lejos, veo que ahora viene lo que yo llamo “el camino de robots”, un lugar que, por más que no quiera,
visito todos los días. Quizás si saliera más temprano de casa podría evitarlo; pero ni modo, ¡hay que seguir! ¿Por qué le doy ese nombre? Bueno, aquí todos somos iguales. Dejamos de ser lo que normalmente somos. Bien, algunos se salvan y siguen siendo ellos; pero aquí la ley es distinta: el que tiene dinero es empujado, golpeado, insultado igual que el que no tiene, no importa tu edad, tu sexo, tu condición, sea cual sea tienes el mismo trato. Pareciera haber sólo dos clases sociales: ¡los que se sientan y los que no!  Pero también me atrevo a decir que hay dos razas: ¡los que dejan llevar y los que no!
     Hay que cumplir con las tres leyes de la robótica citadina de este camino: la primera, pase lo que pase lo que te rodea no importa, solo importa llegar adonde quizás ni sabes… lo importante es llegar; la segunda,
olvídate de la razón y del pensamiento… lo importante es llegar; y la ultima, siempre camina por la derecha… todos los días camino los mismos pasajes, escuchando música, viendo hacia los lados, y de una u otra forma tratando de romper esas reglas, a veces puedo, a veces no. Esto simplemente me recuerda que vivimos en la  Ciudad de la Furia. En este lugar, pareciera que DIOS no existe, no existe ni el bien ni el mal, sino
 existen trenes, vías, estaciones y personas que caminan  como robots. Los observo, caminan a mi alrededor, ni notan mi presencia, ninguno se dan cuenta del joven que trae el pantalón roto, o de la chica que solloza  en el rincón, o del niño que llora. Quizás escuchan su llanto, pero ni eso los perturba; éste es otro mundo distinto al que vivimos. 


También lo veo como un gigante del que somos esclavos todos días, un gigante que gobierna este lugar lleno de indiferencia, donde todos vamos de un lado al otro bajo su Mirada. Muchos sin ver a los lados, algunos voltean por la impaciencia que genera el esperar; mas son esas miradas frías que no generan nada. El silencio es tal que hay momentos en los que pareciera escuchar el eco de la música que suena en mis audífonos…
No sé  por qué  hoy me dio por pensar qué haría Él, si estuviera por este camino, no lo sé y mi mente no tiene ni la capacidad para verlo. Muy probablemente estaría en algún lado del vagón sentado enseñando a los demás sobre el amor de DIOS; quizás al verlo ni lo dejarían pasar, ¡no lo sé!; pero de algo estoy seguro, solamente con su presencia cambiaria todo, quizás una sonrisa o una palabra rompería inmediatamente con
este silencio… lastima, no soy Él; pero mientras sigo sus pasos… haré lo posible para vencer el reinado de este gigante… que sólo puede caer caminando en el sentido contrario y diciéndole a la chica que solloza en el rincón, o al joven que tiene los pantalones rotos, qué pasó con el niño que llora? que alguien los ama, y Él es Jesús. 
¡Increíble!  quizás sólo transitamos por este camino unos cuantos minutos, pero es suficiente para que alguien cambie su vida.  Simplemente Hay que atreverse… y hasta donde sé, ¡Él lo haría!

2 comentarios:

Friedrich dijo...

Excelente... me encanta el contenido. La unica recomendación es que cambies el color de la letra porque cuesta un monton leerlo todo

Vector dijo...

Ok sera tomado en cuenta!